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Mohamed y su equipo, entre la impaciencia y la nostalgia

Mohamed y su equipo, entre la impaciencia y la nostalgia

Cuatro ganados de seis disputados en el primer tercio del torneo no han impedido que circulen las primeras críticas en el todavía corto proceso de Antonio Mohamed al frente del América.

Cierto es que el equipo del 'Turco' aún no ha logrado conquistar a la mayoría de los seguidores de las Águilas con lo exhibido en el tramo inicial del Clausura 2014. Más allá de los resultados, más que aceptables para un equipo cuya pretemporada consistió en un partido amistoso y menos de una semana de entrenamientos, lo que ha faltado es una propuesta más agresiva que le genere mayores emociones al público.

Ese público, hoy mucho más difícil de seducir que un par de años atrás, más intolerante que cualquier otro y sobre todo indispuesto a perder el dominio de la Liga que estableció durante el año pasado, ha caído rápidamente en un período de nostalgia por la todavía reciente gestión de Miguel Herrera al frente del equipo.

El 'Piojo', principalmente en el último año, acostumbró -o mal acostumbró, dependiendo de cómo se mire- a la afición del América a ver un equipo ganador, dominante y en ocasiones hasta aplastante, que valoraba tanto los tres puntos como la forma de obtenerlos.
En sus primeros seis partidos como técnico del América, Herrera había conseguido tres puntos menos que Mohamed y estaba seis puestos más abajo en la tabla.

El 'Turco', por su parte, está viviendo la versión opuesta de lo que en su momento le tocó experimentar a Herrera cuando llegó al cuadro de Coapa para el Clausura 2012.

En efecto, el hoy técnico de la Selección Mexicana se sumó a las Águilas cuando cualquier triunfo era valorado, cuando vencer a Gallos Blancos significaba una victoria clave. Los paupérrimos resultados que antecedían, con un equipo que venía de sumar 15 puntos en el penúltimo lugar de un torneo, le permitieron al 'Piojo' y su equipo disfrutar los 'pequeños triunfos'.

En definitiva, la labor de Herrera fue espléndida y no tardó mucho en darle identidad al equipo. El título del Clausura 2013, máxime por la forma en que se obtuvo, lo elevó al siguiente nivel. No consiguió el bicampeonato, pero su imagen no se devaluó, su lugar entre los consentidos de la afición ya estaba garantizado.

La realidad para el estratega argentino es distinta. No da para sentirse mal por él, pues al final de cuentas está en el puesto más importante para los entrenadores que dirigen en la Liga MX, pero sí para darle un poco más de margen de maniobra y tenerle algo más de paciencia.

No es como si el equipo azulcrema estuviera en la posición que hoy ocupa, por ejemplo, León, o si en cada partido mostrara un nivel futbolístico tan pobre como el que normalmente se observa en los juegos del Guadalajara. No, las Águilas han ganado el doble de lo que han perdido en apenas el primer tercio de la campaña. La cima de la tabla está al alcance y la clasificación a la Liguilla llegará casi inevitablemente.

Tampoco hay muchos elementos como para atacar las decisiones de Mohamed. Es decir, no ha hecho ninguna 'locura' en el equipo (darle minutos a 'Tony' López, la excepción), prácticamente no ha tocado el esquema que rindió frutos con Herrera y además ha sufrido ausencias importantes (Sambueza, Jiménez, Rey, 'Maza' y Martínez se han perdido al menos un partido) en casi la mitad de los compromisos que dirigió hasta el momento.

Paciencia, americanistas, que su equipo seguirá siendo protagonista. Ya habrá tiempo de sobra para juzgar y evaluar la labor del 'Turco' cuando el América dispute su último partido del semestre, que sin duda será en algún momento de mayo en alguna etapa de la Liguilla.

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Por Artemio Flores, director editorial de AméricaMonumental.com
Foto: Mexsport

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