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Detrás del arco:

Detrás del arco: "El Azteca también tiene que jugar"

Nos mintieron. Yo me siento engañado. Me dijeron que dos equipos grandes disputarían la final del Clausura 2013 y yo solamente vi a uno.

Cruz Azul, con sus ocho títulos e innumerables finales perdidas, demostró el jueves por qué es un equipo pecho frío, sin sangre en las venas y con mentalidad bastante chiquita. Vamos por partes y me explico.

Si estás en tu casa, jugando de local, con tu afición apoyando y defiendes un gol por más de 70 minutos del partido, ¿qué mensaje estás dando? Es escandaloso.

A veces se gana perdiendo y probablemente el América aprendió mucho de lo vivido en la ida. Ahora toca vivir una noche mágica en el Estadio Azteca, con la afición alentando a tope los 90 minutos.

Las Águilas harán lo que saben. Salir a atacar, pueden tener contundencia o no, pero se van a matar intentándolo; a veces hay que valorar eso. Entre más veces tratas, más cerca estás.

No se puede solo…

Si algo he aprendido y algo he visto, es que las grandes hazañas y remontadas históricas siempre van acompañadas de una afición que se entrega a su equipo. No tengo duda que la del América alentará como hace mucho no lo hace. Presionará al rival desde el primer minuto. Cantará el “Vamos, América” hasta que se acabe la voz y no perderá la esperanza.

El Estadio Azteca ha calificado a México a Copas del Mundo y es hora de que le dé un campeonato al América. Es momento, porque aunque el futbol no es de merecimientos, sería muy injusto que un equipo que se borra en su propia cancha, levante la Copa.

América necesita a todos. A todos los que desde el martes se terminaron los boletos para pintar el Azteca de amarillo. La final más esperada de los últimos 20 años merece tener un desenlace digno del deporte más bonito del mundo.

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Por Nicolás Romay, colaborador de AméricaMonumental.com
Twitter: @NicolasRomay
Foto: Mexsport

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